¿Cómo debe ayudar la Iglesia a los transexuales? Un apostolado, expertos y un extransexual responden

El lobby LGTB está centrando todos sus esfuerzos y presiones en el mundo transexual tras conseguir numerosas victorias ya con respecto al matrimonio homosexual. El adoctrinamiento en las escuelas ya se da en las escuelas y numerosas leyes pretenden introducir la ideología de género impidiendo que una persona transexual pueda dejar de serlo.

Ante esta situación, ¿qué respuesta da la Iglesia ante estas personas? Hace falta mucha formación, firmeza y a la vez delicadeza para tratar a personas que llegan con grandes heridas. Poco a poco se van extendiendo apostolados concretos para ayudar a estas personas y para formar a los sacerdotes y laicos que deben hacer de “hospital de campaña”, como dice el Papa.

En este reportaje que les ofrecemos a continuación, ACI Prensa explica cómo funciona Courage, uno de estos apostolados que mejor está funcionando en este ámbito:

“A medida que la atención y la conciencia de esta experiencia ha crecido, estamos viendo más esfuerzos regionales y nacionales para responder de una manera fiel a la comprensión católica de la persona humana y el cuidado de Dios para todos”, dijo al respecto un portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).

El ejemplo de Walt Heyer
Walt Heyer, una persona que sufrió disforia de género en la infancia, se “cambió de sexo” siendo ya adulto, y luego logró superar su problema de transexualidad, dijo a ACI Prensa que la Iglesia debe desafiar con suavidad pero con firmeza a la gente, en lugar de afirmarlos en su disforia de género.

“Si los afirmamos en los géneros cambiantes, en realidad estamos siendo desobedientes a Cristo, porque eso no es lo que son. Los hizo hombre y mujer”, aseguró Heyer.

¿Es liberador cambiar de sexo? Una víctima cuenta lo que el movimiento transgénero procura esconder
Walt Hayer, antes de operarse y tras volver a ser intervenido

También dijo que los sacerdotes y los que están en el ministerio en la Iglesia necesitan estar mejor informados sobre las consecuencias físicas y emocionales a largo plazo de la cirugía de cambio de sexo.

“Porque no estamos hablando de las consecuencias. Solo estamos hablando de la transición, que se ve bien entre 8 a 10 años”, pero que –asegura– en ese punto muchas personas desean volver a su sexo original.

En una reciente conferencia para Courage, Patrick Lappert, diácono permanente y cirujano plástico, se dirigió al clero y a los líderes del ministerio. En su charla, se refirió al historial médico de las cirugías a transexuales, así como a la terminología utilizada cuando se trata el tema.

Hay que estar bien formados desde el punto de vista catequético como del médico
“Es importante que los que están en el ministerio estén bien versados en el tema, tanto desde un punto de vista catequético como desde un punto de vista médico y secular”, dijo el Dr. Lappert a ACI Prensa.

“Uno de los peligros en el tema es que la ignorancia hace que la gente responda de maneras inútiles: a veces en cólera, confusión, repulsión, todo tipo de cosas emocionales que no sirven a nadie y ciertamente no sirven a la Iglesia”, añadió.


El doctor Lappert es uno de los mayores expertos católicos en el ámbito de la transexualidad

El Dr. Lappert dijo que también es importante que los sacerdotes y los líderes de la Iglesia tengan buenas relaciones de trabajo con psicólogos y psiquiatras que compartan una visión antropológica cristiana de la persona humana y que no alienten a las personas en su disforia de género.

Por su parte, el Dr. Gregory Bottaro, psicólogo católico del grupo CatholicPsych, dijo “que los sacerdotes son cada vez más conscientes de la necesidad de que, cuanto más volátil sea la situación, más evidente y urgente es la necesidad de la salud mental desde una perspectiva católica”.

Una cuestión cultural más incluso que psicológica
El especialista dijo que Courage es un buen lugar para comenzar en lo que respecta al ministerio, porque tienen la “experiencia para sortear la brecha”.

“Pero el tema de la transexualidad se extiende más allá de aquellos que luchan con la disforia de género. Es una cuestión cultural aún más que psicológica, y debe abordarse en los niveles de la educación y la vida familiar mejorada y la catequesis. También debe abordarse individualmente”, agregó.

“A lo largo del proceso de discernimiento y cuidado pastoral tanto para las personas con atracción por el mismo sexo como con disforia de género, lo más importante es recordar el fundamento de la identidad de todos: el ser creados a la imagen y semejanza de Dios el Padre, y de ser llamados a participar en la gracia de Dios como sus hijos e hijas”, concluyó el padre Bochanski.

El trabajo de Courage
El portavoz de la USCCB afirmó que las 75 diócesis de Estados Unidos que tienen sus ministerios locales de Courage para acompañar a aquellos con atracción por el mismo sexo, también están “en una buena posición para ayudar a las personas que tienen preguntas con respecto a su identidad sexual”.

“La respuesta católica es un retorno a la verdadera antropología –hombre y mujer los creó– para comprender que nuestra biología y nuestra psicología no son cosas separadas, para de esta manera, fomentar el desarrollo de un plan de estudios de la naturaleza humana que sea consistente con una verdadera antropología”, explicó el portavoz de la USCCB.


El sacerdote Philip Bochanski realiza un importante apostolado con personas con tendencias homosexuales y transexuales

El padre Philip Bochanski, director ejecutivo de Courage International, dijo que la organización continuará discerniendo cómo servir mejor a las personas transexuales y sus familias.

“Parece que hay algunas similitudes entre la experiencia de la confusión acerca de la identidad sexual y la experiencia de atracción por el mismo sexo, pero también hay muchas diferencias”, dijo.

Mientras tanto, prosigue el sacerdote, el ministerio de divulgación para los padres, llamado EnCourage, ya está activamente comprometido en ayudar a los padres y miembros de la familia de aquellos con atracción del mismo sexo, o personas transexuales, para mantener fuertes lazos familiares, al mismo tiempo mantener su comprensión de la fe.

Transexualidad e infancia
Por el momento, dice el Dr. Bottaro, la mayor preocupación con respecto a la popularización y normalización del transexualismo es el efecto que está teniendo en los niños.

“Con los niños, es realmente importante reconocer que su desarrollo sexual es frágil, y que la influencia de lo que es popular en la cultura necesita ser fuertemente filtrada, estudiada y entendida”, dijo.

La ideología de género daña a los niños
No solo la Iglesia está preocupada por los efectos de la transexualidad en los niños. En un artículo titulado La ideología del género daña a los niños, el Colegio Americano de Pediatras estableció razones específicas de su preocupación ante la popularización y normalización de la transexualidad entre niños.

“La creencia de una persona de que él o ella es algo que no son es, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano siente que es una niña o una niña sana biológicamente cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo que se encuentra en la mente y no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal. Estos niños sufren de disforia de género”, dijo el grupo en un artículo.

Alentar a un niño a pensar que “toda una vida de suplantación química y quirúrgica del sexo opuesto es normal y saludable es abuso infantil“, detallaron.

“Así que mientras hay anomalías biológicas (niños nacidos con genitales ambiguos o un cromosoma extra), ciertamente no son circunstancias para construir sistemas filosóficos, por lo que los vemos como anormalidades y anomalías”, explicó el Dr. Bottaro.

Religión en Libertad

Deja un comentario

cinco + tres =